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El calendario nos dice la fecha. Nuestros ancestros conocían los ciclos

3 days ago
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El equinoccio, la filosofía Pacha y aquello que la vida moderna quizás nos ha enseñado a dejar de mirar


Cada septiembre, empiezo a notar la llegada del otoño a través de pequeños cambios a mi alrededor. La luz comienza a cambiar, los días se acortan y las hojas, que apenas unas semanas atrás tenían un verde intenso, empiezan a transformarse.


Sin embargo, para mí, septiembre ha significado mucho más que otoño.


Nací en Perú, donde septiembre anuncia la primavera. Mientras los árboles cerca de mi casa, en el área metropolitana de Washington D. C., comienzan a soltar sus hojas, las jacarandas en Lima se preparan para florecer. En una parte del mundo avanzamos hacia noches más largas, mientras que en otra los días empiezan a alargarse.


Incluso después de tantos años viviendo en Estados Unidos, todavía hago una pausa cuando pienso en esto.


El mismo planeta está entrando en otoño y primavera al mismo tiempo. ¡Qué hermoso y qué increíble!


Me tomó mucho tiempo reconocer que quizás por eso el equinoccio me acerca de manera tan natural a las enseñanzas de la filosofía Pacha, donde los opuestos no necesariamente se contradicen. A veces necesitamos del opuesto para comprender el todo. Primavera y otoño, oscuridad y luz, florecimiento y desprendimiento existen en relación.


“A veces necesitamos del opuesto para comprender el todo.”

Esto es parte de lo que el pensamiento andino nos muestra sobre la complementariedad. La totalidad no nos pide ser iguales.


En la región andina, esta atención a los ciclos no es solamente un conocimiento ancestral. En muchas comunidades continúa siendo parte de la vida cotidiana, especialmente donde la tecnología moderna tiene menos influencia sobre los ritmos diarios. El movimiento del sol, los cambios en el clima, el comportamiento de los animales, el agua, la siembra y la cosecha siguen ayudando a las personas a ubicarse dentro de los ciclos que las rodean.


Para muchos de nosotros, sin embargo, la vida cotidiana se organiza de otra manera. Calendarios, relojes, horarios de trabajo, notificaciones y fechas límite marcan gran parte de nuestro tiempo. Podemos seguir el calendario muy de cerca y, aun así, perdernos la estación que se despliega a nuestro alrededor.


Pero la Naturaleza no ha dejado de moverse porque nosotros hayamos dejado de prestar atención.

“La Naturaleza no ha dejado de moverse porque nosotros hayamos dejado de prestar atención.”

Incluso en las ciudades, las estaciones continúan cambiando a nuestro alrededor. La luz natural sigue transformándose, las aves continúan sus rutas migratorias y las plantas siguen transitando sus propios ciclos. Seguimos participando de relaciones que no desaparecen simplemente porque les prestemos menos atención.


La filosofía Pacha nos ofrece otra manera de comprender esta relación con el tiempo. La ciclicidad nos recuerda que el tiempo no es solamente algo que avanza en un calendario. También podemos ubicarnos dentro de él.


Hay momentos para sembrar, cuidar, cosechar y descansar. Cada momento nos pide una forma distinta de participar. A veces, lo primero es simplemente reconocer dónde estamos.

Quizás por eso, cuando hablo de estas ideas, de vez en cuando alguien se me acerca después y me dice: Yo sabía esto. Gracias por recordármelo.

O: Mi abuela decía algo parecido.


Atesoro esos momentos. Me recuerdan que re-membrar también implica volver a poner en relación partes del conocimiento, la memoria y la experiencia que se habían separado. Lo que regresa a nosotros muchas veces se siente familiar porque alguna parte de nosotros ya lo reconoce, ya lo sabe.


Y quizás también haya espacio para un poco de perdón. Por aquello a lo que dejamos de prestar atención. Por lo que la migración, la adaptación, el desplazamiento o las exigencias de la vida cotidiana hicieron más fácil olvidar. No como otra razón para culparnos, sino como un lugar desde donde la relación puede comenzar de nuevo.


Afuera de mi ventana, el otoño está llegando. En algún lugar del Perú, la primavera está comenzando.

Uno está soltando. El otro está floreciendo.


Ambos pertenecen al mismo movimiento.

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